jueves, 5 de julio de 2007

La ley del embudo

Esta vez, es una entrada por los secuestrado en mi país Colombia, que aunque poco se puede hacer en este momento mientras todo no nos concienticemos que esto no se logra con quien haga la cosa mas irreverente para llamar la atención, tampoco con el que demuestre que tiene el mayor control económico, político, social o militar, en hacer marchas multitudinarias, en encender velas y un sin numero de cosas, esto se logra desde que todos somos pequeños, creando verdaderas estrategias de educación; si nuestros queridos dirigente políticos, ilustres damas y caballeros, dejarán de pensar en un minutito en el cómo hacerse a un contratito para enriquecerse mas, perdón para ayudar al pueblo (me toteo literalmente de la risa) y aprovechar lo que otros ya han aprovechado y ayudaran verdaderamente a la gente en general (de todos los estrato) podríamos estar un poco mejor, con esto no estoy diciendo que hagamos lo de Robin Hood robar para darle a los “pobres”, o privarnos para darles a los demás, lo que planteo simplemente es hacer una justa distribución de las riquezas, pero esto es muy difícil.

Parece que desde nuestros inicios precolombinos estuviésemos estigmatizados con la ley del embudo (lo ancho pa’ mi y lo angosto pa’ los demás), donde todos nos preocupamos primero por tener la X cosa mas grande y ostentosa cuando tenemos o nos llega cierta cantidad de dinero, por ir a los sitios de moda, por comer las cosas mas extrañas, por tratar de diferenciarnos de los demás culpando o criticando (lo que mejor hacemos abierta o introvertidamente) en vez de pronto por preocuparnos en cultivar nuestro cerebro, algunos otros por lograr ser como el doctor político, o como me sucedió algún día en la mesa de los santos (para los que no saben es un sitio turístico cerca de Bucaramanga), una señora comentaba que ya podía morir tranquila porque había cumplido su sueño, saludar al gobernador, al escucharla me reí en su cara y le pregunte de una por qué, me respondió ella “es que vote por el, además me regalo esta vajilla (conjunto de platos para servir la comida)”, de una me reí mas pero caí en cuenta que de pronto podría ofenderla, de una salí de ahí, y empecé a analizar el por qué la Sra. decía aquellas cosas tan insulsas para mi, pero con tanto sentimiento para ella (hay que aclarar que la Sra. tiene 11 hijos entre hombre y mujeres y que es una persona con poca formación educativa), por su entorno señoras y señores porque ella al igual que algún familiar muy cercano a mi y que “aprecio” mucho cree que la política es lamerle y hacerle pleitesía a los que hacen tan honorable ejercicio, pero bueno ese no es el caso. Solo espero que con esta confesión más que entrada pueda llegarles un poco y recordarnos que todo se logra con nuestra formación y haciendo lo que nos gustaría que nos hicieran.

Pero formación entendida esta no por ir al jardín, colegio, universidad o x centro de capacitación y llenar una silla y hacer amigos, no, esto es interesarnos en ver que hay más aya, pero siempre teniendo una cuerda amarrada a nuestros pies para que cuando nos elevemos mucho nos templemos y empecemos a aterrizar.

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